Alitas búfalo clásicas
Alitas de pollo fritas y crujientes bañadas en la salsa picante original con mantequilla, con salsa fría de queso azul y bastones de apio.
Preparación
Prepara primero la salsa para que tenga tiempo de enfriarse: desmenuza el queso azul con un tenedor y mézclalo con la mayonesa, la crema agria, el zumo de limón, el ajo rallado y un poco de pimienta; que queden algunos grumitos de queso. Tapa y refrigera. Corta el apio y la zanahoria pelada en bastones de 8–10 cm y guárdalos en agua fría para que sigan crujientes.
En este pasoQueso azul 50 gMayonesa 3 cdaCrema agria 3 cdaZumo de limón 1 cdtaDiente de ajo rallado fino ½Pimienta negra al gustoTallos de apio 2Zanahoria 1
Si las alitas están enteras, córtalas por las dos articulaciones con un cuchillo afilado: quédate con el muslito y la alita media, y desecha la punta fina (o congélala para caldo). Sécalas muy bien con papel de cocina; la humedad hace que el aceite salte y que la piel quede blanda. Sálalas de forma uniforme.
En este pasoAlitas de pollo en piezas (muslito y alita media) 16Sal 1 cdta
Vierte el aceite en una olla pesada de 22 cm; no debe superar la mitad de su altura para que no se desborde al echar las alitas. Calienta a fuego medio-alto unos hasta que el termómetro marque 190 °C. ¿Sin termómetro? Al meter un palillo de madera deben salir burbujitas sin parar. Ten una tapa a mano y nunca dejes el aceite caliente solo.
En este pasoAceite neutro para freír 1½ L
fuego medio-altoIntroduce las alitas con pinzas, con suavidad y hacia el lado contrario a ti, y fríe en 2 tanda(s), en total, removiendo de vez en cuando. Al echarlas, la temperatura baja: mantenla en 175–180 °C (fuego medio-alto). Están listas cuando están bien doradas, crujientes y la carne junto al hueso ya no está rosada (75 °C en el centro). Sácalas a una rejilla o papel, y deja que el aceite vuelva a 190 °C antes de la siguiente tanda.
fuego medio-altoMientras tanto, derrite la mantequilla en un cazo de 16 cm a fuego bajo y añade la salsa picante y el ajo en polvo batiendo , solo hasta que esté caliente y lisa. No dejes que hierva o la mantequilla se separa y la salsa queda grasienta.
En este pasoMantequilla sin sal 40 gSalsa picante de cayena (líquida, con vinagre, estilo Luisiana) 80 mlAjo en polvo ½ cdta
fuego bajoPon las alitas calientes en un bol grande, vierte la salsa y saltéalas hasta que todas queden brillantes y cubiertas. Sírvelas enseguida con los bastones de apio y zanahoria y la salsa de queso azul; cuanto más tiempo pasan en la salsa, más se ablanda la piel.
Consejo
Para más picante, más salsa y menos mantequilla; para más suave, al revés. La salsa original es solo salsa picante y mantequilla, así que elige una salsa de cayena líquida y avinagrada, no una salsa de chile espesa. La salsa sobrante aguanta una semana en la nevera.
En el camping
Freír en un hornillo de camping es arriesgado, así que en el campamento asa las alitas saladas sobre brasas medias 20–25 minutos, dándoles vueltas a menudo, hasta que estén crujientes y a 75 °C por dentro. Calienta la salsa en un cacito al borde de la parrilla y mezcla. Lleva la salsa de queso hecha en la nevera portátil.