Jhol momo jugosos de cerdo
Jhol momo al estilo de Katmandú: dumplings de cerdo jugosísimos gracias al caldo, servidos en un jhol achar de sésamo tostado y tomate asado, sabroso y ácido.
Preparación
Mezcla la harina y la sal en un bol, añade el agua poco a poco hasta que se una y amasa con energía hasta lograr una masa firme y lisa. Sin aceite y bien firme, podrás estirarla muy fina y aun así retendrá los jugos. Tápala con film y déjala reposar .
En este pasoHarina de trigo común 150 gSal (para la masa) 1 pizca(s)Agua tibia (para la masa) 80 ml
Relleno: mezcla el cerdo con la sal en un solo sentido durante 1 minuto hasta que esté pegajoso. Añade el caldo frío de cucharada en cucharada, mezclando cada vez hasta que la carne lo absorba por completo. Incorpora la cebolla, la cebolleta, el cilantro, el ajo, el jengibre y el chile muy picados, además del timur, el comino, la cúrcuma y el ghee derretido; mezcla bien y enfría para que tome cuerpo: así los jugos quedan atrapados en la masa. Lávate las manos y los utensilios tras tocar carne cruda.
En este pasoCarne de cerdo picada (20 % de grasa aprox.) 280 gSal (para el relleno) ½ cdtaCaldo de pollo frío (para el relleno) 60 mlCebolla morada muy picada 60 gCebolleta 20 gCilantro fresco (para el relleno) 10 gDientes de ajo 2Jengibre fresco 9.8 gTimur o pimienta de Sichuan molida ¼ cdtaComino molido ½ cdtaCúrcuma molida ⅛ cdtaChile verde 1Ghee derretido 1 cda
Jhol: tuesta el sésamo en una sartén seca a fuego medio-bajo hasta que esté bien dorado, añade los chiles secos los últimos 20 segundos y retíralo todo.
En este pasoSésamo blanco 3 cdaChiles rojos secos 2
fuego medio-bajoCalienta el aceite en una olla de 18 cm a fuego medio, añade el fenogreco y fríelo solo unos segundos hasta que esté marrón oscuro (si se ennegrece amarga, así que añade enseguida lo siguiente). Incorpora los tomates troceados, el ajo laminado, el jengibre y la cúrcuma y cocina , hasta que el tomate se deshaga del todo.
En este pasoAceite vegetal o de mostaza (para el jhol) 1 cdaSemillas de fenogreco ¼ cdtaTomates (medianos) 2Dientes de ajo (para el jhol) 3Jengibre fresco 4.2 gCúrcuma molida ⅛ cdta
fuego medioPon el tomate cocinado, el sésamo, los chiles y el timur en la batidora con el caldo caliente y tritura hasta que esté muy fino (llena el vaso solo hasta la mitad con líquido caliente y sujeta la tapa con un paño). Vuelve a la olla, cuece a fuego bajo hasta tener una sopa fluida y sazona con la sal, el zumo de lima y el cilantro picado. Mantén caliente.
En este pasoCaldo de pollo caliente (para el jhol) 300 mlTimur o pimienta de Sichuan molida ¼ cdtaSal (para el jhol) ½ cdtaLima o limón ½Cilantro fresco (para el jhol) 10 g
fuego bajoDivide la masa reposada en 20 trozos y estira cada uno muy fino en un círculo de 8–9 cm, con los bordes aún más finos. Pon una cucharadita colmada del relleno frío y haz al menos 12 pliegues alrededor hasta formar una bolsita redonda, sellando bien la parte superior. Expulsa el aire que quede alrededor del relleno para que no revienten.
Lleva el agua de la vaporera a ebullición fuerte a fuego alto, engrasa la rejilla y coloca los momos separados 2 cm. Cuécelos en 2 tanda(s), cada una. Están listos cuando la masa está translúcida y brillante y, al abrir uno, no se ve gris ni rosa y corre un jugo claro (75 °C). Abre la tapa lejos de la cara.
En este pasoAceite vegetal (para la vaporera) 1 cdta
fuego altoVierte abundante jhol caliente en platos hondos, añade los momos recién hechos y sirve de inmediato, antes de que la masa absorba demasiada sopa.
Consejo
Hacer que la carne absorba el caldo es el paso clave: si lo echas de golpe, el relleno queda aguado, así que añádelo poco a poco y mezcla bien. Puedes usar mantequilla derretida en lugar de ghee. El jhol está aún mejor de un día para otro; al recalentarlo, aligéralo con un poco de caldo.
En el camping
Prepara en casa el jhol, la masa y el relleno ya frío y llévalos en una nevera por debajo de 5 °C; en el camping solo hay que formar y cocer al vapor. Calienta el jhol en un cazo pequeño; con un solo fuego, caliéntalo primero y guárdalo en un termo. Si el viento retrasa el hervor, cuece más tiempo y comprueba siempre el interior.